El No lo haría jamás contigo.

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Simplemente indignante. Hemos leído hace solo cuatro días que un delincuente humano ha tratado de matar a un perro a base de palos criminales mientras el humilde y cariñoso animal le levantaba la pata en señal de sumisión, a la vez que se tendía en el suelo esperando misericordia de un ser humano que dicen que tiene alma.

El relato de los hechos nos ha llenado de pena y tristeza sobre la condición humana. Una barbaridad que según la Ley de Defensa de los Animales de Compañía de la que es autor nuestro compañero José J. Cano vera, tiene una elevada multa.

Cunado llegan estos meses de verano de cuarenta grados vemos caminando por esas infernales carreteras y calles solitarias a infinidad de canes y otros animales buscando un poco de agua para apagar su sed ardiente o un miserable mendrugo de pan que llevarse a su estómago hambriento.

Miles de familias que se van de vacaciones los dejan en una gasolinera, en un parque abandonado, en un monte inhóspito. Se vuelven locos y caminan como sonámbulos sin que haya piedad para ellos. Todos los años igual, e incluso peor como recientemente ha denunciado VMPress , sobre el pésimo estado del refugio de animales de Las Torres de Cotillas.

Es lamentablemente verdad que España, los españoles, es el país europeo que trata peor a los animales de compañía. Terrible sanbenito que nos debería dar vergüenza, porque denota incultura y un salvajismo como la de ese individuo que trataba de asesinar mientras el pobre chucho le daba la pata en son de paz.

Aquí en Murcia, ni las autoridades autonómicas, ni las locales, apenas mueven un dedo para que este estado de cosas terminen de una vez. No lo hacen con otras cosas, lo van a hacer con esta. Es una vergüenza que nos debería avergonzar.

Desde estas columnas pedimos la aplicación a rajatabla de la Ley de Defensa de los Animales de Compañía. Sabemos, nos consta, que siguen habiendo peleas de perros en algunas pedanías y pueblos a pesar de la vigilancia de la benemérita Guardia Civil, pero el salvajismo se impone a cualquier clase de piedad con nuestros “hermanos menores” como hace tiempo los llamó el Papa Juan Pablo II.

Sí, pedimos mano dura, pero muy dura contra esos bárbaros que golpean a sus animales o los dejan abandonados en una solitaria carretera. Mano dura con la ley en la mano, Valcárcel.

Fuente: http://mismascotasextremadura.blogspot.com/2010/07/nuestros-pobres-perros.html

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