Las mascotas de la prisión

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Se llaman Granuja y Peseta. Son dos perros de terapia y los inquilinos menos conocidos de la cárcel de Alhaurín de la Torre. Llegaron hace cuatro meses y forman parte del programa asistido con animales que realizan actualmente diez internos con enfermedad mental y otros cuatro con discapacidad psíquica con la colaboración de las asociaciones Afesol, FEAPS-Malaga Amadpsi y el patrocinio de la Fundación Affinity.

La iniciativa se enmarca dentro del Programa de Atención Integral a Enfermos Mentales en Centros Penitenciarios (PAIEM), que ha recibido el reconocimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS), según explica el director del centro, Ángel Herbella. Los presos acuden a la actividad dos veces a la semana durante una hora. Sacar a las mascotas de paseo en un patio habilitado para ellas, enseñarles trucos o ayudar a su cuidado son algunas de las funciones de los internos. «Los reclusos están encantados y muy implicados con los animales», asegura Esther Díaz, subdirectora médica del centro, quien señala que los internos están experimentando grandes avances tratando con los perros. Lo confirman Maribel Vallejo, de FEAPS-Málaga Amadpsi, la ONG y Carolina Fernández, de Afesol. «Algunos de los internos tenía graves problemas para expresar lo que sentían y estar con los perros le ha ayudado a abrirse», añaden.
Información completa en: Sur.es

Un comentario

  • El perro, el mejor amigo del hombre. No le itoprma ni el color ni la raza de su duef1o. Tampoco le preocupa el dinero que tenga, ni si es guapo o feo. Si este1 enfermo le lamere1 y si este1 preocupado, le hare1 compaf1eda. Pocos seres humanos se le parecen, muy pocos.

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